Errores comunes en Triatlón

El triatlón es un deporte tan diverso que es prácticamente imposible de perfeccionar. Suponemos que es por eso que muchos atletas se sienten atraídos a practicarlo. Nunca dejas de aprender y siempre te esfuerzas por ser mejor. Seguro que cometerás errores Practicando triatlón, el truco es aprender de esos errores y solucionarlos la próxima vez.

El novato es más susceptible a cometer errores al comenzar la larga curva de aprendizaje arduo que es el deporte del TRI. Sin embargo, incluso los Profesionales y los grupos de la edad más experimentados también cometen errores, solo que en menor mesura.

Entonces, ¿dónde comenzamos? Nos hemos propuesto intentar simplificarlo lo mejor posible y destacar solo algunos posibles errores que se pueden cometer tanto en el entrenamiento como en las carreras. Hay muchos más que podríamos mencionar pero igual convertímos este artículo en algo demasiado denso, así que ¡ahí va!, aprende de los errores de otras personas antes de que termines haciéndolos tú mismo.

 

Natación

Entrenando:

Preocuparse demasiado por la técnica de natación:

Aprende  la técnica básica y luego empieza a trabajar en la construcción de TU forma de nadar. Un nadador principiante necesita 4 sesiones de entrenamiento por semana, como mínimo.

Limita la cantidad de “herramientas”  que crees necesitar comprar:

Las palas, tablas, aletas, tubos, etc. son excelentes para entrenar, pero tienen su precio. Nadar más rápido y ponerse en forma no significa que tengas que comprarlo todo. Puedes lograr lo mismo en el entrenamiento con recursos menos costosos.

Demasiado, demasiado pronto:

Si comienzas una nueva sesión de entrenamiento de natación y te esfuerzas demasiado, queriendo llegar muy lejos, demasiado pronto, te arriesgas a sufrir lesiones, especialmente en el hombro y los brazos. Primero, construye la base y luego aumenta el kilometraje y la intensidad.

Compitiendo:

¡Comenzando demasiado rápido!

Es una reacción natural porque la adrenalina fluye a tope. Comienza un poco más lento en los primeros cientos de metros y terminarás con el mejor crono en natación.

Hiperventilación:

Nadar con cientos junto a otros triatletas trepando uno encima del otro, puede ocasionar que hasta al más experimentado pueda perder la calma y comenzar a hiperventilar. Si esto te pasa procura nadar unos metros a espalda, quítate las gafas y tómate unos segundos para recuperar la compostura mental, así te encontrarás bien para continuar.

Natación fuera del “Rebaño”

Tienes que encontrar tus propias referéncias en mar abierto para no depender de otros que te guíen en la dirección correcta. Asegúrate de saber dónde vas nadar antes de comenzar, traza tu recorrido ideal. No tiene sentido perder un tiempo valioso  nadando distancias extra sin razón aparente.

 

Ciclismo

 

Entrenando:

Configuración incorrecta de la bicicleta:

Debes tener una configuración de bicicleta adecuada para tu estilo de conducción y fisionomía. De nada sirve ser súper aerodinámico pero ir completamente incómodo. Encuentra tu posición de conducción óptima y “cómoda” desde el principio, incluso si eso significa renunciar a algunos principios aerodinámicos. Lo más adecuado es hacerse un Bikefitting.

Regularidad durante el entrenamiento:

Un entrenamiento de ciclismo para un Ironman, por ejemplo, debería andar en un promedio de entre 2 y 3 veces por semana, dependiendo de la duración de las sesiones. Es mucho mejor tratar de encontrar el tiempo para distribuir el kilometraje semanal de manera uniforme durante toda la semana que hacerlo sólo en sesiones más largas los fines de semana. La consistencia durante entrenamientos semanales conducirá a resultados de carrera mejores y más sostenibles.

Competir durante el entrenamiento:

Siempre es bueno combinar algunos intentos de contrarreloj y algún que otro entrenamiento durillo con amigos y grupos de entreno, pero aún debes tener algo guardado y conservar la capacidad de reacción cuando llegue la competición programada. Algunos atletas menos experimentados ponen demasiada carne en el asasdor y son súper competitivos mientras entrenan, cuando deberían estar reteniéndose un poco dejando lo mejor para el día de la competición. Aprende a moderarte durante el entrenamiento para que luego puedas explotar cuando más lo necesites, que es en competición.

Compitiendo:

¡No Descuides la nutrición en la bicicleta!

Has recorrido innumerables kilómetros durante tus sesiones de  entrenamiento y has aprendido a  gestionar tus necesidades nutricionales al máximo. Entonces, ¿por qué recortar segundos al crono a base de descuidar la nutrición el día de la carrera? Factores como el calor excesivo, que puede llevar al cuerpo al límite y puede impedirte ingerir un suministro nutricional adecuado. Evita un desfallecimiento garantizado en el sector de carrera a pié posterior sin la ingesta adecuada de alimentos, tómate tu tiempo para nutrirte correctamente, incluso si eso significa detenerse en el borde de la carretera para hacerlo.

¡No cambies o ajustes la posición en la bicicleta el día antes o el mismo día de la carrera!

has embalado tu bicicleta para viajar y ahora te dispones a volver a montarla al llegar al lugar de la competición. Si no has marcado todas tus medidas precisas en su lugar (con cinta aislante, por ejemplo), puede que la altura del sillín te quede incorrecta (¡algo muy común!), que fijes los acoples en un ángulo diferente o incluso alterar la posición del sillín (por nombrar solo algunas). Hazlo bien y asegúrate de tener la misma posición que has tenido durante todos esas sesiones de entrenamiento. Tu cuerpo te lo agradecerá mientras compites.

¡No empieces a rodar demasiado rápido al principio!

Sí, todos hemos sido culpables o seremos culpables de esto algún día. La transición entre nadar y subir a la bicicleta es frenética y si no mantienes la cabeza fría, podrías estar recorriendo los primeros kilómetros a un ritmo que no es sostenible. No te dejes llevar por los fanáticos de la velocidad nerviosa  y déjalos que tracen su propio camino cuando te pasan demasiado rápido. Sigue el ritmo que has entrenado y tendrás el gasolina suficiente para afrontar la carrera a pié con solvencia.

 

Carrera a pié

 

Entrenando:

Entrenar a baja intensidad pero “tratando” de competir a mayor intensidad:

No puedes hacer todo tu entrenamiento a un ritmo (normalmente lento / moderado) y luego esperar elevar ese ritmo a rápido / alto durante una carrera. Es casi físicamente imposible, especialmente en las distancias más largas. Evita esto combinando tu régimen de entrenamiento semanal con:  1 prueba de tiempo (5-8 km) 1 sesión de intervalo / rampas y 1 carrera en tiempo (cualquier distancia, a un ritmo un punto menor que el que piensas llevar en carrera, pero muy por encima del ritmo de entrenamiento normal)

Entrenar Lesionado:

Seguir a rajatabla un programa de entrenamiento a toda costa es algo común en el “triatleta estandard”, incluso si eso significa entrenar lesionado. Esto a menudo resultará en que una lesión menor se convierta en una lesión importante. El primer paso para enfrentar los problemas de lesiones es diagnosticarlo adecuadamente. Una vez que sepa cuál es el problema, se puede trabajar en solucionarlo. Podría significar la diferencia entre perder solo unos días de entrenamiento ó  perderte la competición por completo.

Cambiar de zapatillas y/o marca durante la fase de tiradas largas:

Sólo el 20% de los corredores tienen una pisada neutra (o semi-neutra). Esotos son los que no van a tener problemas. Es el otro 80%, el que es pronador o supinador, el que tiene que preocuparse. Intenta evitar el cambio de zapatillas durante las semanas antes de la competición y especialmente a los de una marca alternativa. Si estás contento con tus zapatillas y cómo se adaptan a tus pies y pisada, no cambies de modelo de zapatilla. Podrias cambiar el modelo, e incluso la marca, a principios del período de entrenamiento, cuando las tiradas son cortas y tienes tiempo de adaptación al nuevo calzado o tienes margen de rectificación en caso de no adaptación. Te arriesgsa a sufrir muchos dolores, molestias y posibles lesiones a largo plazo si el cambio no se realiza antes de las sesiones largas.

 

Compitiendo:

Comenzar rápido, terminar lento:

Raramente te recuperarás lo suficiente (para terminar con fuerza) del esfuerzo hecho al salir demasiado fuerte, al principio, con la esperanza de mantener el ritmo. Si te has forzado demasiado desde el principio, acabarás soportando más tensión de la que deberías. La clave para cualquier estrategia de carrera exitosa es ser conservador al comienzo y luego subir el ritmo hacia el final. Siempre se debe correr con algo de reserva en el depósito, nunca se sabe cuándo puede ser necesario. La carrera no termina hasta que cruzas la meta. ¡Recuerda eso! Comienza despacio, termina rápido!

Caminar cuando deberías estar corriendo:

Siempre escuchas acerca de la llamada “segunda vida” que experimentan algunos corredores. Cuando estés deprimido y te hayas resignado a caminar el resto de la competición, atraviesa el dolor y la barrera mental e intenta encontrar tu “segunda vida”. Intenta correr (como casi provocando una oleada) en ese momento exacto y te sorprenderá la respuesta del cuerpo. Caminar solo prolonga la agonía antes del éxtasis de cruzar esa línea de meta.

¡No puedes correr con el estómago vacío!

El cuerpo necesita algunos sólidos para alimentarse cuando hay que recorrer 42km después de haber completado 190km en bicicleta. Tómate algún tiempo en la transición después de bajar la bicicleta para comer algo sólido (tipo sándwich de Nocilla o similar) antes de saltar a los geles / bebidas y otros. Si comienzas con el estómago vacío, las posibilidades de correr a tu ritmo se verán cada vez más reducidas a medida que avances en la carrera a pié. Salir con el “Tanque lleno de combustible” antes del inicio de la carrera, recargando en los habituallamientos te va a dar más oportunidades de acabar tu carrera según lo planeado que salir a correr de vacio.¡Si comienzas con la reserva, terminas vacío!